
¿Y ahora qué hago con este hueco en los brazos?
Canta y tu canto eleva al universo,
el eco de tu voz, esparce al infinito,
como luz purpurada, grabada en poesía
diálogo con tu naturaleza dulce, bella, tierna
y ensalza la hermosura de tu maternidad.
Concebida con amor.
Nunca llegó mi niño.
Y guardé los cojines con mi alma en duelo,
La manta blanca para llevarle a la iglesia,
Las guirnaldas de juguetes para hacerle feliz.
Tu canto se eleva convertido en rocío,
hermoso candor de tiernas nanas,
moja con tu brisa, los pétalos
amorosos de tus rosas y refresca
la humanidad, hermoso lecho, cuna
del angelito dormido en sueño profundo,
perfumado con suave brisa
filtrada en sus amorosas felpas,
belleza delicada de su cuerpecito.
Una fuente de leche se desborda en mis senos,
Y la miel en mi boca para darte mil besos.
Y ahora qué hago con este vientre seco
Hasta ayer lubricado de amores para ti.
Riégalo con tu corazón,
divina mujer, engendraste ternura,
caricias, brindándole su terso calor
sublime maternidad a flor de piel.
Mis canciones de nana resuenan en mi pecho
y el zumbido del alba no me deja dormir.
Y ahora que hago en este Día de Las madres?
Adórnalo con tu inspiración,
con bellos cantos, tus nanas
en una noche de luna matizada de tu alegría,
buena madre muéstrales la emoción
de tu alma para su tierno corazón.
Imaginar tu rostro,
tus manitos,
tu cuerpo,
Y mirar a otros niños
tarareando la nana que escribí para ti.
Acuna su recuerdo entre tus brazos
y verás entre todas las estrellas
el titilar de su sonrisa.
Carmen Amaralis & Angélica Davinna Bloom

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